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Las homilias del Hermano Christophe aparecen en:
Adorateurs dans le souffle, Homélies pour les fêtes et solennités (1989-1996), Éditions de Bellefontaine, Série "Paroles" n°3, 2009.
Lorsque mon ami me parle, Éditions de Bellefontaine, 2010.
Las homilias del Hermano Christian aparecen en:
L'autre que nous attendons, Homélies de Père Christian de Chergé (1970-1996), Les Cahiers de Tibhirine n°2, Abbaye d'Aiguebelle, 2006.
Les citas bíblicas van en cursiva.
Las pinturas son de Berna (www.evangile-et-peinture.org)

au fil liturgie nativite

NAVIDAD está ahí, todo el día. La Iglesia recuerda. Como la madre recordando las primeras horas.

NAVIDAD ya se está yendo... Estamos proyectados con anticipación, fuera de tiempo, a un destino único, más grande que nosotros. Pensamos que era como nosotros...

¿El niño se nos escapa – abandonado – robado? Buscamos al niño… El niño, que creemos saber, conocer. Está detrás de nosotros, del que solíamos ser. Lo estamos buscando, aun un poco más adentro. Lo buscamos en todo niño: en transición..., frágil... insignificante (vergonzoso), convertido en adulto. Este Niño, ¿por qué no?

Una madre lo puso en su cuna esta noche. Ella tuvo el gesto de María. Una madre eslovaca… y todos los niños del mundo, esta noche, eran para nosotros eslovacos, rumanos, checos, etc. Era la primera Navidad… pueblos nacientes, renaciendo. ¡Algo imposible! ¿Cómo renacer cuando ya eres viejo, esclavo, en la noche, de las cadenas?

La respuesta es este NIÑO que fue... No habla. Pero él es el VERBO. ¡Desde el principio!

Su propio ser es de NACER. Un estado. Su manera de ser Dios es COMENZAR. ¡Como el AMOR, siempre nuevo!

Él solo tiene un GRITO: ¡ABBA! PADRE! Y nosotros, a su imagen y semejanza, estamos llamados a NACER. ¡Haceos como niños!

Los profetas, los testigos, los padres de un posible nacimiento para cualquier hombre. La infancia cambia de sentido. Pensábamos que marca la entrada en el tiempo. Por el contrario, es la garantía de lo eterno. ¡Quien no acoja el Reino como un niño, no entra!

[¡Que el NIÑO nos dé] la gracia de vivir y morir ASOMBRADOS!

Hermano Christian,  homilía para el 25 de diciembre de 1989

au fil liturgie epiphanie

¡Dios hace signos!

A cada uno el suyo, ajustado, adaptado… los magos, acostumbrados a mirar al cielo, ven esta estrella. Los pastores probablemente sólo conocían la estrella del pastor… tuvieron su signo, un pesebre. 

José recibió su señal: la ciudad de David, una virgen…

Los escribas y los sacerdotes fueron interpelados por las Escrituras.

Herodes: el rey… Jerusalén: los paganos que acuden a él pidiendo Luz. Las ovejas del rebaño ellas mismas… este «Pan» del hueco de su pesebre.

au fil liturgie baptemeRaíces y alas...

Desde la Epifanía, celebrada el domingo pasado, hasta el Bautismo de hoy, han transcurrido más de 30 años… Treinta años eclipsados en una semana, entre dos signos fugaces en el cielo, una estrella y una paloma, y estos dos signos parecían tan cercanos que el Oriente incluso fundió estas dos fiestas en una sola.

También a nosotros nos sucede celebrar un aniversario de adulto, el del matrimonio, por ejemplo, o, quizás más convenientemente, el de nuestra profesión religiosa, de nuestra ordenación, a poca distancia de nuestro nacimiento. Sin embargo, sabemos la importancia de las etapas que nos han llevado de uno a otro de estos acontecimientos, y el precio de esta larga maduración, de esta paciente adopción de nuestro oficio de hombre y al lugar muy específico que nos sentimos llamados a tener en la comunidad humana. Diez, veinte veces, treinta, quizás, nuestros padres se han acordado con nosotros de este misterio gozoso de nuestra venida al mundo. Y luego…